Construcción de una identidad
latinoamericana en el exilio a
través de la práctica religiosa:
la comunidad de Riches
Claires, en Bruselas, Bélgica1

William Elvis Plata
Doctor en Historia
Profesor Escuela de Historia
Universidad Industrial de Santander
Bucaramanga, Colombia

Andrea Rodríguez Arévalo
D.E.S en psicología social
Profesora de cátedra
Escuela de Trabajo Social
Universidad Industrial de Santander
Bucaramanga, Colombia

"Empacó sus ganas de quedarse,
su condición de transformarse
en el hombre que soñó y no ha logrado.
Dijo adiós con una mueca disfrazada de sonrisa,
y le suplicó a su dios crucificado en la repisa
el resguardo de los suyos.
Y perforó la frontera como pudo".

(Ricardo Arjona, "Mojado")2



Resumen

A través de la historia de la comunidad católica hispanoparlante de Riches Claires, en Bruselas, Bélgica, el artículo explora las relaciones entre religión y migración, planteando las hipótesis de que, gracias a su presencia internacional, el catolicismo se ha convertido en instrumento y medio para la protección y la integración del migrante al nuevo contexto, la conformación de redes trasnacionales y la conformación de una identidad "latinoamericana" en el exilio, reuniendo e integrando en un nuevo contexto prácticas religiosas y tradiciones culturales de distintos orígenes.

Palabras clave: Migración, Identidad latinoamericana, Iglesia Católica, prácticas religiosas, redes trasnacionales, Bélgica.


CONSTRUCTING A LATIN-AMERICAN IDENTITY
IN EXILE THROUGH THE RELIGIOUS PRACTICE:
THE RICHES CLAIRES COMMUNITY IN
BRUSSELS, BELGIUM

Abstract

Through the history of Spanish-speaking Catholic community of Riches Claires located in Brussels, Belgium, this article explores the relationship between religion and migration, raising the hypothesis that, thanks to its international presence, Catholicism has become an instrument and medium for the protection and integration of migrants to the new context, the creation of transnational networks and the creation of a "Latin American" identity in exile, gathering and integrating into a new context religious and cultural traditions of different origins.

Keywords: migration, Latin-American identity, Catholic Church, religious practices, transnationals networks, Belgium.



Introducción

Bruselas es la capital de Bélgica, un pequeño país del centro-norte de Europa -de unos 30.500 kilómetros cuadrados- que debido a sus particularidades históricas y geográficas se ha convertido en el corazón de la Unión Europea. Esta ciudad, punto estratégico y cruce de caminos, sede del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa, atrae a personas de diversas partes del mundo, haciendo de ella una urbe políglota y multicultural.

El centro de Bruselas es un lugar agitado. Allí se encuentra la Grande Place, punto de encuentro obligado para los turistas que llegan de todo el mundo a admirar su particular arquitectura. También se halla la Bolsa, donde se especula a diario con la economía europea y mundial. Muy cerca de estos lugares y rodeado de bares gay, tiendas de recuerdos y librerías de historietas y caricaturas (las B.D.) se encuentra una iglesia católica, que aunque de buena apariencia arquitectónica, no resalta mucho entre las tantas que hay en la ciudad, construidas todas en épocas donde el fervor religioso llevaba al hombre de estos lugares a poner lo mejor de su ingenio para buscar agradar a su creador. Esta iglesia, edificada en el siglo XVII, conserva aún el nombre del convento de religiosas a las que durante un par de siglos sirvió como capilla: Notre Dame aux Riches Claires. En este lugar se reúnen cada domingo alrededor de 300 inmigrantes latinoamericanos, de todas las edades y de diversos países, compartiendo "sede" con una comunidad francófona envejecida y disminuida que cada día cede más espacio a estas personas coloridas y bulliciosas, oriundas de países del sur poco conocidos para la mayoría de los belgas. ¿Quiénes son estos inmigrantes?; ¿qué hacen en Bélgica?; ¿por qué se reúnen en esta iglesia en tal cantidad?; ¿qué buscan y que encuentran aquí? Lo que sigue es el testimonio de vida de una comunidad que ha encontrado en su fe y en sus manifestaciones un instrumento de construcción de su nueva identidad en el exilio. Es una página poco conocida de la historia de la Iglesia latinoamericana, entrelazada con la historia de la iglesia europea: la de las comunidades de diáspora3.


1. La emigración latinoamericana a Europa

Europa, que hasta la década de 1970 era un continente tradicionalmente de emigrantes, pasó a ser de inmigrantes. Los primeros que llegaron eran generalmente disidentes políticos que pedían asilo. Al tiempo, con el fin de reconstruir la Europa de posguerra, se propició una migración controlada de habitantes (especialmente masculinos) de las antiguas colonias a las metrópolis (especialmente del norte de África, Asia y las Antillas), previendo su retorno a los países de origen. No obstante, los flujos de personas comenzaron a aumentar, justo cuando en la mayoría de los países europeos se pensaba que ya había terminado la era de las grandes migraciones internacionales. Fue justo en momentos que se suprimían los llamados y garantías para traer mano de obra extranjera asalariada, entre 1973 y 1974, en países como Alemania, Holanda y Francia, en donde se implantaban políticas de retorno a los países de origen, que no surtieron efecto. En los años 80 se produjo una nueva explosión de solicitudes de asilo, cuya concesión se limitó, debido a su alto número y a la desestabilización de algunos países del llamado Tercer Mundo. Tras la caída del Muro de Berlín se generó una migración intra-continental de los países del este al oeste. Comenzaron asimismo a darse migraciones de países de origen que no tenían vínculos previos con los países de destino, dando fin al bilateralismo de flujos inspirado en el modelo colonial. Nuevos tipos de migración, sin antecedentes, surgieron: con fines matrimoniales, reagrupaciones familiares, fuga de cerebros y de clases medias instruidas, de mujeres y niños, de estudiantes, turistas clandestinos4.

La migración con fines de establecimiento en Europa fue alimentada por varios elementos. Por una parte, el imaginario de progreso y desarrollo que calaba en el candidato a emigrar, "Los pobres tienen conocimiento de la riqueza del norte -dice Catherine von Wenden- y saben que si esta no viene hacia ellos, serán ellos quienes hagan lo posible por acercarse a ella, aunque muy pocas veces sean los más pobres los que se vayan"5. Cierto es que Europa, con toda su historia, su antiguo poderío, su influencia en el mundo, su añejamiento y sus condiciones de vida, causa profunda admiración en pueblos como el latinoamericano, algo que se percibe fácilmente y que expresa vivamente Helena, una migrante boliviana en Bélgica: "Cuando uno está en su país dice: ¡Huy, Europa, Europa! Uno piensa que es el paraíso. Pero al llegar acá se ve la realidad de las cosas..."6

Otros factores que contribuyeron al aumento de la migración latinoamericana hacia Europa en la primera década del siglo XXI, fueron especialmente el aumento de los controles para acceder a los Estados Unidos y la militarización de la frontera con México, tras los atentados de septiembre de 2001. También, según Gioconda Herrera, una "gobernabilidad neoliberal que atribuye al individuo la misión de su desarrollo"7. En América Latina ha sido clara la incapacidad histórica de buena parte de los estados -controlados por antiguas y nuevas oligarquías- para generar desarrollo equitativo, de manera que la emigración de personas disminuye la tensión del mercado laboral local y la presión sobre los gobiernos. Así, "los envíos de dinero remplazan el débil rol reproductivo del Estado"8. Asimismo han influido las discriminaciones étnicas, de género, sexuales, y sociales. Ello ha alentado la "huida" para buscar una mayor igualdad que no ofrecen sus países. Finalmente, en el caso de países como Colombia, se encuentra la violencia como un claro factor que ha provocado continuas olas migratorias.

Por otra parte, la falta de mano de obra y envejecimiento de la población europea se ha convertido en el gran aliciente para la inmigración. Contradictoriamente, al tiempo que se cierran fronteras, la Unión Europea define como objetivos impedir la disminución poblacional, con el fin de mantener efectivos que conformen la población activa. Para ello debería recibir, según algunos estudios, alrededor de 45-50 millones de inmigrantes o más, incluso. Pero esta realidad se niega oficialmente9.

Paralelamente, el progresivo cierre de fronteras de la Unión Europea va aumentando la clandestinidad y favoreciendo la instalación, mientras que la antigua apertura facilitaba la fluidez y la circulación de los flujos migratorios. Es decir, si en las décadas de 1960-70 un inmigrante tenía dentro de sus planes regresar pronto a su país, este pensamiento se diluía cada vez más entre las olas migratorias de las décadas de 1990 y 2000.

América Latina por su parte, fue por excelencia un continente abierto a la inmigración europea. Ha sido históricamente un continente de inmigrantes, especialmente los países del Cono Sur, Brasil y Venezuela, que concentraban en 1990 el 80 por ciento de los migrantes extrarregionales10. Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo europeo y su transformación económica hizo que el grado de desarrollo de ese continente frente América Latina se ensanchara y las corrientes migratorias disminuyeran. Las dictaduras de los años 70, la crisis económicas de los años 80 y 90 (la llamada "década perdida") empujaron a muchos a partir, iniciándose el flujo inverso.

La migración de latinoamericanos a Europa ha seguido las tendencias de ir hacia su antigua metrópoli. Así, la mayor parte de los "latinos" se han dirigido a España, país que en 1985 hizo su ingreso a la entonces Comunidad Económica Europea, consolidando su rápido, espectacular -y por lo visto, frágil- desarrollo empujado por los motores Alemania y Francia. España, que hasta inicios de la década del 2000 no solicitaba visa a los latinoamericanos, se encontraba necesitaba de mano de obra de bajo costo; esto motivó el aumento de la ola migratoria. Pero si la mayoría de los latinoamericanos que han migrado a Europa se han dirigido a España, otro grupo poco conocido se ha establecido en otros países considerados más fuertes dentro del punto de vista económico: Inglaterra, Alemania, Francia, Italia. Bélgica, corazón de la Unión Europea, no ha sido la excepción.

Conocer el número de inmigrantes latinoamericanos en Europa es difícil, debido a la condición de clandestinidad en que vive buena parte de ellos. Oficialmente, en la época de mayor flujo migratorio -en torno al año 2005- oscilaban los dos millones y medio11, pero extraoficialmente la cifra pudo rebasar los 3 millones y medio12, teniendo en cuenta no sólo a muchos indocumentados que vivían en la clandestinidad, sino además aquellos que ya habían adquirido una nacionalidad europea (especialmente en el caso de inmigrantes a España, Portugal e Italia). Lo cierto es que hasta 2007, poco antes del inicio de la crisis económica mundial, la tendencia continuaba siendo creciente. Tras el desencadenamiento de la crisis, se sabe que una parte de estas personas han regresado a sus países de origen, pero todo indica que su número no ha reducido sensiblemente las proporciones, apenas para estabilizar la curva, que hasta entonces ascendía vertiginosamente13. Por otra parte, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) refiere que Europa sigue siendo un destino para una minoría de los inmigrantes latinoamericanos, pues casi el 70 por ciento de ellos siguen escogiendo Estados Unidos y Canadá14.

A pesar de que las cifras existentes son apenas aproximaciones, sí sirven para mirar tendencias y ver cuales son los países europeos que han concentrado el mayor número de inmigrantes y cuales han sido sus nacionalidades. Todas las estadísticas coinciden en que en España, a mediados de la década de 2000, vivía casi el 70 por ciento de los inmigrantes latinoamericanos y caribeños15. En segundo lugar, mucho más lejos, seguía Italia, con alrededor del 11 por ciento, Gran Bretaña, con un 6 por ciento, Alemania, con un 5 por ciento y Francia con un 2 o 3 por ciento. El 12 por ciento restante se distribuía en los demás países de la Unión Europea16.

Otro aspecto que también está claro es que el grupo migrante mayoritario lo componían los ciudadanos del Ecuador con alrededor de un 27 por ciento del flujo. Seguían los colombianos, con un 16 por ciento; los brasileños con un 9 por ciento y luego, los peruanos (8 por ciento) y bolivianos (5 por ciento)17. Es decir, la migración latinoamericana a Europa ha sido principalmente sudamericana.


2. Bélgica

Bélgica, que es el caso que nos ocupa aquí, posee un lugar secundario en las estadísticas de migración latinoamericana, la cual se ha orientado preferentemente hacia España, Portugal e Italia. Sin embargo, no escapa a la tendencia creciente del movimiento migratorio latino. Si en 1989 las cifras oficiales18 hablaban de 4.935 latinoamericanos y caribeños entre 868.000 extranjeros, para 2006 se contabilizaban 11.000 y en 2008 más de 13.000 sobre un total de más de 900.000 extranjeros19. Otros datos, proporcionados por las Naciones Unidas, referían que casi 23.000 personas nacidas en América Latina vivían en Bélgica20. Estos datos generalmente no incluyen o incorporan a medias a los sin papeles, cifra que, según cálculos empíricos, puede llegar a una proporción de 5 a 1. Esto inflaría los datos en varias decenas de miles, de modo que podríamos hablar fácilmente de más de 60.000 latinoamericanos en Bélgica a mediados de la década. En todo caso, se experimentó una alta tasa de crecimiento, especialmente a partir del año 200021. De estos inmigrantes, la mayor parte estaba constituida por brasileños, seguidos por ecuatorianos y colombianos.

Antes de la década de 1990, la mayor parte de los latinoamericanos que vivían en Bélgica habían llegado por cuestiones académicas, o de refugio político. En los años 1950 fue la Iglesia Católica la que promovió la llegada de estudiantes en distintos frentes22. La condición "católica" de la Universidad de Lovaina sin duda atrajo cada vez más la atención de numerosos grupos de latinoamericanos vinculados con la Iglesia especialmente, por medio de grupos de Acción Católica, general y especializada. Y fue en estos años, época dorada de estos movimientos en nuestro continente, cuando se inició la masificación de estudiantes de esta parte del mundo en la famosa universidad de orígenes medievales. Ellos fueron atraídos por la creciente fama de la universidad, de propiciar un conocimiento "alternativo" en el campo teológico y filosófico, a las demás universidades católicas del continente.

Quienes por esos años iban a las universidades belgas, lo hicieron generalmente financiados por los movimientos o comunidades religiosas a las cuales pertenecían. Un pequeño grupo, pertenecientes a clases acomodadas, lo hizo con recursos propios23. Luego se crearon programas de becas que financian especialmente a estudiantes de clases medias. La mayoría de ellos regresarían a sus países, siendo protagonistas en el desarrollo de los estudios universitarios en distintas áreas.

Pero la primera ola significativa de inmigrantes latinoamericanos con fines no académicos llega a Bélgica en la década de 1970. Eran en su mayoría chilenos; también había brasileños y uruguayos. Todos eran refugiados políticos perseguidos por las dictaduras militares de sus países y que llegaban con garantías para establecerse y trabajar mientras la situación política de sus países cambiaba. El perfil de estos inmigrantes era particular: generalmente poseían un buen nivel de calificación y varios de ellos portaban consigo ideas contestatarias y de izquierda. Grupos de apoyo se crearon para ayudarlos, apoyando sus iniciativas. Se difunde así en Europa un estereotipo del latinoamericano revolucionario e intelectual de izquierda24. Estos migrantes tenían la intención de ser temporales, es decir, de no durar mucho tiempo en Europa; en todos ellos había la idea del retorno. En consecuencia, según Yepes y Herrera "no era un grupo que buscara necesariamente la integración a las sociedades de destino, y los estados no estaban demasiado preocupados por establecer políticas multiculturales de integración o de asimilación»25.

El segundo momento migratorio latinoamericano a Bélgica se da a partir de 1980. Su perfil es el del migrante económico. Se trata de una migración predominantemente urbana, heterogénea en su perfil educativo al igual que en su origen socioeconómico. Otra característica es que estos migrantes iban para quedarse, por lo que hacen aportes a la economía, compran o alquilan casas, educan sus hijos, ayudan a contener la baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población, y sobre todo, aseguran el cuidado de niños y personas adultas26.

En este segundo momento hay dos olas claramente identificables. La primera se da en los años 80 y hasta mediados de los 90. Los grupos nacionales predominantes son los colombianos y los peruanos, quienes legan a cuenta gotas. Su origen social: las clases bajas urbanas y rurales que huyen de la violencia generada en ciertas regiones por el narcotráfico, grupos guerrilleros (FARC, ELN, Sendero Luminoso) y los paramilitares. Otros son comerciantes arruinados o personas desempleadas con algunos estudios técnicos o profesionales. "A mí me decían: Silvia, ¿usted por qué se vino a un país tan frío? Y dije: pues yo cambio el frío por la tranquilidad"27.

Fue a partir de 1999 que se produjo una "ola" migratoria que superó a los antecedentes. Se trataba fundamentalmente de ecuatorianos pertenecientes a clases medias -aunque había también indígenas- que huían de la crisis económica y política de su país; en un segundo lugar se encontraban colombianos afectados también por la crisis económica y la violencia paramilitar y guerrillera, que aumenta su ímpetu en el segundo quinquenio de la década de 1990 y a comienzos de los 2000. En tercer lugar, arribaron bolivianos, dominicanos, centroamericanos y, por último, a partir de 2007, paraguayos.

A diferencia de lo que sucedía con la migración latina a los Estados Unidos, entre quienes se dirigían a Europa predominaba el sexo femenino sobre el masculino. Ello tenía que ver con la dinámica propia de este movimiento migratorio. En primer lugar, quienes marchaban a Europa lo hacían por avión, lo cual facilitaba la presencia femenina. En segundo lugar, la demanda laboral en Bélgica se orientaba hacia trabajos en el sector de servicios y cuidados familiares (atención de niños, ancianos, limpieza de hogares, etc.), producto, entre otras razones, de un debilitamiento del Estado Bienestar que otrora aseguraba una mayor cobertura en estas áreas, además de que este trabajo ofrecía mayor "invisibilidad" a los inmigrantes sin papeles28. Los hombres, por el contrario, tenían mayor dificultad en encontrar trabajo, debido a una creciente presión por parte de las autoridades a las posibles empresas empleadoras de personal masculino, en áreas como la construcción, transportes, industria29.

"Mi marido es ingeniero eléctrico... En Colombia teníamos un gran almacén de productos eléctricos... Teníamos 10 trabajadores... instalábamos redes eléctricas para edificios de empresas... Teníamos un estatus social alto... Entramos en quiebra... Aquí llegamos a limpiar casas... A cuidar niños... y hasta gatos... Pude conseguir trabajo, gracias a una amiga, sin saber hablar francés ni neerlandés, todavía... Con mi primera patrona me entendía por señas y un diccionario de español-francés... Mi marido al comienzo cuidaba de mis hijos y la casa..."30

"Los hombres consiguen menos trabajo debido a que es más controlado. Pero si hay: choferes, jardineros, obreros de construcción. Sucede que los patrones evitan contratar a estos inmigrantes sin papeles, pues hay fuertes multas para quien lo haga y la policía vigila mucho. No es que no haya trabajo, es que es más difícil que les den el trabajo. A mí me llaman cada rato a que busquen trabajadores, con papeles y yo les digo que eso no es posible; hay muchos desempleados hombres"31.

Estos inmigrantes han llegado vía aérea, con visados de turismo, vía Paris, Frankfurt y Lisboa. Contrario a lo que podría pensarse, España no ha sido un puente de ingreso muy utilizado. Además, ante la progresiva ampliación de la lista "negra" para la obtención de visados shengen, varios han optado por utilizar como "lugares de tránsito" algunos países de la Unión Europea que aún no demandan visados a ciudadanos latinoamericanos. Bélgica, de hecho, era en un comienzo un país de tránsito para llegar a Inglaterra. Yoder, un inmigrante ecuatoriano nos cuenta a propósito:

"En la Agencia de viajes me dijeron: a Londres sólo se entra con visa. Pero hay muchas maneras de pasar. Y si usted quiere irse yo conozco a un señor que los acoge en Bruselas y de allí los pasa a Londres."32

Varios de estos inmigrantes han utilizado redes de tráfico humano, siendo víctima de ellas, quedando abandonados en los países de tránsito o de destino, sin ningún medio para subsistir ni contacto alguno. Según lo refieren los testimonios, algunos al momento de partir no sabían dónde exactamente quedaba Bélgica33.

El mero viaje fue una prueba para muchas de estas personas, especialmente debido a que Bélgica tiene muy pocos destinos directos con América Latina y se ha tenido que utilizar otros países europeos como puentes. A eso hay que añadir que muy pocos dominaban un segundo idioma para hacerse comprender. Esto ha generado situaciones angustiantes, como lo refieren los siguientes testimonios:

"Yo me perdí en el aeropuerto de Bruselas y les preguntaba en español a los policías dónde estaban mis maletas. Y ellos me respondían que no, que sólo en francés o inglés... Ellos sospecharon y justo cuando ya iba a salir, me detuvieron, me requisaron todo y me hicieron prueba de drogas... Me hicieron desvestir y orinar delante de ellos"34.

"Es extraordinario ver cómo hizo para llegar aquí gente con muy pocos estudios, casi analfabetas algunos, en vuelos no directos, pasando por aeropuertos inmensos como Frankfurt, Barajas, Holanda, etc. Y llegaron y se establecieron. Si a mí me dijeran que tengo que ir en este momento a China, así sin saber chino, ni conocer su cultura, yo no me atrevería. Pero ellos (los inmigrantes latinos) se atrevieron a ir y establecerse en un país desconocido, donde debían hablar no una, sino dos lenguas distintas entre sí"35.


3. Los "sin papeles" y las redes trasnacionales

La mayor parte de los inmigrantes latinos se han establecido en las grandes ciudades, especialmente en Bruselas, Amberes y Gante, las ciudades económicamente más fuertes del país. Algunos más vivían en Lieja, principal ciudad valona36. Una buena parte de estos inmigrantes han dejado su país con una deuda, que deben pagar. Esta se constituía por el pasaje de avión y el dinero necesario para establecerse los primeros días. Viven además bajo una fuerte presión de sus familias, que les exigían el envío de dinero para su sostenimiento37.

"Yo compré el boleto de avión en dólares y quedé debiendo parte de él. Justo esa semana el dólar se dispara de 10.000 a 15.000 sucres. Cuando fui a pagar, el dinero que traía no me alcanzó; me tocó empeñar mis joyas. Mi mamá también recogió lo que más pudo... Se quedó sin nada... Y alcanzó a reunir 70 dólares. Yo llegué acá con 70 dólares en efectivo. Una comadre mía me prestó unos travellers cheques como bolsa de viaje, pero yo no los podía hacer efectivo"38.

Dadas las cada vez mayores restricciones de la legislación europea y belga para la regularización de inmigrantes, los latinos recién llegados viven en la clandestinidad, sin mayores esperanzas de conseguir la regularización. Según Emmanuel Piccoli y Andrea Rea39, esta clandestinidad no ha permitido la creación de una comunidad visible. Citaré un ejemplo. Cuando en junio de 2006 Ecuador ganó su primer partido en el mundial de fútbol de Alemania, los presentadores deportivos de la televisión belga (RTBF) se preguntaban durante la transmisión si había ecuatorianos en su país que pudieran ser entrevistados con el fin de tener reacciones. Su sorpresa fue grande cuando, después del partido, encontraron una multitud de ecuatorianos en las calles de Bruselas, celebrando la victoria. En general, los belgas "nativos" y otras comunidades de inmigrantes no tenían mayor conciencia de la existencia de latinoamericanos entre ellos.

La clandestinidad favoreció sin embargo, la creación de redes de contactos, flexibles y no centralizadas, que han contribuido a la satisfacción de necesidades que iban desde alojamiento y empleo, hasta aspectos de salud, apoyo jurídico, espiritual y esparcimiento. Según Piccoli, a pesar de que no había centralización en esas redes, ciertos lugares, ciertos espacios, ciertas personas representaban nodos de conexión importantes, que formaban una serie de puntos fijos y de referencia para los migrantes. Estas redes cumplían funciones en distintas líneas: reproducción social, económica, de apoyo mutuo, políticas40 e incluso de explotación41.

"Durante un tiempo me acogieron en casas de latinos que se solidarizaron con mi situación (...) Un día estábamos caminando en la calle con otro amigo desempleado y sin techo fijo... Cuando dos chicas se nos acercan y nos dicen que las ayudemos a buscar un lugar donde quedarse... que no querían dormir en la calle... Yo propuse unirnos para alquilar un apartamento... Ya habíamos visitado uno... Un sacerdote nos ayudó y firmó el contrato por nosotros"42.

Estas redes son locales, pero también trasnacionales y se comunican con otras presentes entre inmigrantes latinoamericanos en otros contextos del globo. Los estudiosos han adoptado el término transnacionalismo para explicar las condiciones culturales de los inmigrantes latinoamericanos. Se trata, según Queirolo y Ambrosini, de una "doble vida" que se desarrolla en dos continentes distintos, "en condiciones de hablar dos lenguas, tener una casa en dos países distintos y de tener una vida entrelazada de contactos continuos y regulares a través de las fronteras nacionales". Esto se facilita por la disminución de los costos de comunicaciones y de transportes, del aumento de su cobertura y accesibilidad y se manifiesta en la participación en actividades económicas basadas sobre el comercio trasnacional, en la participación en asociaciones cívicas y en iniciativas políticas en los lugares de origen o en la organización regular de manifestaciones culturales que recuerdan el país de origen43.

Entre las redes desarrolladas por los inmigrantes latinos en Bélgica se encuentran los envíos de dinero a sus países de origen, los centros culturales, los grupos folclóricos, las tiendas de productos latinoamericanos, las discotecas. También especialmente, las iglesias pentecostales, las parroquias católicas hispano y luso hablantes y, en general, las prácticas religiosas.

Lo religioso, tanto en lo referente a prácticas, como a instituciones, se constituye en una de estas redes sociales, que llega a generar vínculos en tres direcciones: internamente, entre los migrantes que asisten y se congregan; entre estos y la sociedad de acogida; y finalmente, entre los inmigrantes y las sociedades y el mundo religioso de origen. A continuación se hará una primera mirada a un segmento de esas redes de tipo religioso, la comunidad católica hispanohablante de Riches Claires, en Bruselas.


4. La comunidad hispanohablante de Riches Claires: De española a "Latina"44

La comunidad tiene una larga tradición. Nació en la década de 1950 para acoger a los inmigrantes españoles que por entonces salían de su país por motivos económicos y políticos. Los españoles emigrados crearon enseguida un denso tejido social, que iba desde asociaciones políticas de oposición a la dictadura de Franco, hasta organizaciones sociales y religiosas45. La comunidad hispanohablante de Riches Claires era una de esas asociaciones. Funcionó con el acuerdo de los parroquianos belgas, que permitieron ceder parte de sus espacios a los migrantes españoles. Las actividades eran dirigidas por clérigos y religiosas venidos desde España con este fin. En los años 80 inicia el "recambio" de integrantes de la comunidad, al iniciar el arribo de los primeros inmigrantes latinoamericanos, que se integraron al grupo mayoritario español.

"Yo tenía la costumbre de ir a misa todos los domingos... Cuando llegué aquí (a Riches Claires) fue una maravilla"46.

"A mi me motivaba venir a la misa por el idioma... en francés no es lo mismo... Yo asistí a varias iglesias... pero la oración no sale con la misma fuerza"47.

Cuando el grupo fue creciendo, la religiosa española que coordinaba la comunidad pidió ayuda a la congregación de Helmet, un instituto religioso de origen belga que contaba con un número importante de religiosas centroamericanas en sus filas. En 1988 llegó, de Guatemala, la hermana Yolanda Maldonado, quien poco a poco frecuentó la comunidad. La religiosa española finalmente le dejó a Yolanda el espacio para que trabajara con mayor libertad con el grupo latinoamericano, separándolo de la comunidad hispana, al tiempo que las diferencias culturales afectaban al grupo. Sucedió que mientras los latinos crecían en número, los españoles disminuían, bien por envejecimiento, bien por que retornaban a su país, pues las nuevas generaciones de hispano-belgas no se integraron a la comunidad. Fue entonces cuando la hermana Yolanda tomó las riendas del grupo48..

Con la hermana Yolanda se comienza un trabajo de conformación de comunidad específicamente "latinoamericana", que ya integraba las 75-80 personas, lo cual implicaba ir más allá de la mera celebración eucarística dominical. Y todo comenzó con un sencillo gesto: compartir, después de la misa, una taza de café con galletas: "Antes era de la misa para la casa. (...) Después, se da la oportunidad de reunirse con las personas, de saber cómo están de salud, cómo les fue en la semana...Así, a platicar un poco. Eso da satisfacción"49.

Los inmigrantes latinoamericanos de la época que venían a Riches Claires eran un grupo particular. La mayor parte tenía nacionalidad colombiana, como la mayoría de los inmigrantes latinos en Bélgica por esos años. Se trataba de personas que habían arribado de zonas bien definidas: Medellín, Antioquia, y otras zonas conflictivas. La mayoría habían abandonado el país debido a la guerra contra el narcotráfico que se había desatado en ese tiempo; habían sido afectados por las mafias, las luchas entre pandillas, el sicariato, etc. Era un grupo mayoritariamente femenino, con muy poca formación; no faltaban los analfabetas. En general, su educación no superaba estudios primarios. Estas personas se dedicaban fundamentalmente al servicio doméstico. Poco a poco fueron llegando los hombres y otros miembros de la familia, generándose verdaderas "cadenas" familiares, que incluían a los abuelos, nietos, biznietos y hasta los vecinos.

En 1992 se integra a la comunidad la hermana Helena de León, también guatemalteca como la hermana Yolanda, quien seguía siendo la coordinadora. Durante toda la década no hubo sacerdote fijo. Para las misas dominicales se invitaba a clérigos latinoamericanos que estaban temporalmente en Bélgica, generalmente por motivos de estudio. Todos ellos eran contactados por medio del instituto Lumen Vitae, una organización de formación pastoral dirigido por los jesuitas. También iban algunos sacerdotes belgas que habían estado en América Latina. Otras actividades religiosas tenían que ver con las catequesis pre-sacramentales, que en un comienzo eran prácticamente individualizadas, debido al bajo número de niños. Poco a poco este fue creciendo. "Al comienzo, creo que muchas personas venían más para pasar el rato, para sentirse en comunidad, acompañadas, Creo que muchos no iban a misa en sus países y aquí comenzaron a venir. Los motivos religiosos estaban en segundo plano, pero luego se integraban..."50

Las actividades de la comunidad fueron ampliándose, yendo más allá de lo estrictamente religioso. Una de las primeras fue la creación de una escuela para los hijos de los inmigrantes, la mayoría indocumentados, que funcionaba los fines de semana. La idea de la escuela nació porque los padres tenían miedo de enviar a sus hijos a escuelas formales, que por ley no recibían a los hijos de los "sin papeles"51:

"Ellos no tenían a donde ir, costaba mucho trabajo encontrar puesto en escuelas. Al tiempo, Sor Yolanda ayudaba mucho a conseguir escuelas, crèches (guarderías), y todo eso. Mientras tanto, algunos grupos pro-inmigrantes comenzaron a luchar para conseguir una ley para permitir que las escuelas pudieran acoger a niños hijos de ilegales"52.

La escuela se mantuvo mientras la restricción mencionada perduró; a mediados de los años 90 dejó de funcionar.

Las restricciones en la movilidad de los inmigrantes sin papeles hicieron que la comunidad de Riches Claires decidiera organizar actividades de recreación, paseos familiares y turismo al interior del país. Sucedía que los niños, al no tener documentación, tenían miedo de ir con sus compañeros de escuela a las excursiones que se hacían, y los profesores temían llevarlos. Muchos, adultos y niños, hasta entonces, jamás habían salido de la ciudad, por miedo a las redadas de la policía, que generalmente se hacían en los transportes públicos masivos, como el tren o el metro.

"Entonces, en la época que habían feriados, se organizaban excursiones al mar, a cine, a parques, etc., para todo el día. Esta actividad se hacía todos los días desde la mañana hasta la tarde (pascua, navidad, etc.). Las parroquias del centro de Bruselas ayudaron mucho a financiar este tipo de actividad. Los papás pagaban solamente el tiquete de viaje"53.

"Ellos tienen miedo, la paranoia de que los persiguen. Y a veces sucede. A una señora que lleva 11 años acá, la detuvieron un día a las 2 de la tarde, la tuvieron hasta las 11 de la noche y gracias a que tenía un abogado amigo pudo salir del centro de reclusión. Ella pensaba que la iban a expulsar y decía: ¡al menos me van a pagar el pasaje a mi país, al menos voy a ver a mi familia que no veo en 11 años!, pero finalmente no la expulsaron"54.

Otro problema que se vio necesario abordar fue el desconocimiento, de parte de la mayoría de los inmigrantes, de los idiomas del país, francés y neerlandés, lo que aumentaba la dependencia. Por ello, se decidió organizar cursos de francés, con profesores voluntarios, que han perdurado en el tiempo. Dicha escuela se ha mantenido, siendo una institución clave dentro de la comunidad.

La década de los 90 puede considerarse como una etapa de búsqueda creativa de organización y recursos para una comunidad que se mantenía en una posición de riesgo frente al entorno y las autoridades civiles. Es una etapa donde las mujeres fueron la guía y el centro; no solamente se contaba con la coordinación de dos religiosas latinoamericanas -ambas guatemaltecas- de gran iniciativa, sino que además, el grupo de laicos que lideraba los procesos estaba conformado fundamentalmente por mujeres, en su mayoría colombianas -se recuerda a las hermanas Silvia y Mercedes Jaramillo-que, como dice un testimonio, "se lanzaban sin medir consecuencias", contando con gran apoyo de parte del grupo, que al ser pequeño, facilitaba la vida comunitaria. El liderazgo femenino se facilitaba debido a la situación social y laboral de estas personas. "¿Por qué los hombres no? -Se pregunta uno de nuestros entrevistados- ellos han perdido su rol tradicional de hombres en la familia. Debido a la situación social en que están (la mujer es la que sostiene económicamente el hogar) entonces la mujer asume un papel más activo desde un comienzo, que se traslada a la comunidad"55.


5. La visibilización

En torno a los años 1999-2000 comienza una nueva etapa en la evolución de esta comunidad. En 1999 la hermana Yolanda Maldonado, guía del grupo, regresa a su país por decisión de sus superiores. La coordinación pasó entonces a manos del padre Felipe Vanegas, hondureño, misionero de María Inmaculada, una congregación belga. Él se convirtió en el primer sacerdote y en el primer líder varón de la comunidad desde su nacimiento. Estuvo a cargo durante seis años, hasta comienzos de 2005. El padre Vanegas venía de trabajar como misionero en África y no tenía mayor idea de lo que era trabajar en pastoral urbana con inmigrantes. Encuentra además a un grupo organizado, con liderazgo laical femenino y poco o nada clerical:

"El grupo ya era fuerte, el núcleo ya tenía cierta autonomía. La gente ya se había dado cuenta de que "sí podía", de modo que cuando el padre Felipe llegó se encontró con un grupo activo y nada dócil. Felipe quería imponerse y se encontraba con que la gente no se dejaba. Los laicos se habían dado cuenta de que entre ellos podían, de que no necesitaban del padre o de la hermana para hacer las cosas. Ellos habían aprendido; hasta curas conseguían para la misa; la comunidad ya estaba en manos de ellos"56.

En 2000 ocurre una regularización masiva de los inmigrantes sin papeles que residían en Bélgica. Muchos miembros de la comunidad latina de Riches Claires regularizaron su situación, afectando la vida del grupo, especialmente su visibilidad.

La llegada del padre Vanegas y la nueva condición legal de muchos de los miembros de la comunidad, facilitaron la demanda de relaciones más igualitarias respecto al sector francófono de la parroquia, al cual, a su vez, se incorporaban con el tiempo cada vez más inmigrantes africanos, especialmente congoleses. Los latinos decidieron solicitar y obtener espacios propios, a la vez que se estructuró mejor la organización en torno subgrupos o comités encargados de distintos aspectos: la liturgia, finanzas, catequesis, cantos, visitas a los enfermos, fiestas y celebraciones57.

En estos años también se dieron cambios en la composición de la comunidad, especialmente con la llegada de numerosos ecuatorianos, quienes llevaban consigo problemáticas diferentes respecto al grupo precedente. Muchos de ellos habían sido víctimas de redes de tráfico de personas. Según los testimonios, los ecuatorianos fueron a Riches Claires debido a que esta se había convertido en un referente entre los inmigrantes latinoamericanos de Bruselas y aún de fuera del país. La parroquia estaba incluida entre los "listados" que daban los traficantes de personas a sus "clientes", junto con otras organizaciones que ayudaban a los inmigrantes a encontrar trabajo y conseguir documentos.

"Ellos comenzaron a venir a la parroquia más en plan de conseguir trabajo que otra cosa. En Ecuador vendían listas de direcciones de asociaciones que ayudaban a los inmigrantes para arreglar documentos, conseguir trabajo; y se generó un comercio humano, una trata de personas. Por esas "listas" muchos llegaron directamente a Riches Claires o a direcciones de religiosas y sacerdotes que trabajaban con latinos. Muchos llegaban directamente del aeropuerto, a media noche, a pedir alojamiento, directamente a la casa del padre o de la religiosa y decían cosas como: "hermanita, aquí en el papelito me dicen que usted me puede ayudar"58.

El inmigrante ecuatoriano de estos años provenía de clases medias; se trata de personas que habían sufrido con la devaluación y la pérdida de ingresos y de dinero en su país. Varios de ellos habían dejado bienes en su país y habían llegado a poseer pequeñas empresas y negocios con empleados59. El "boom" ecuatoriano se dio hasta el año 2006, cuando la Unión Europea implementó el visado para los ciudadanos del Ecuador.

El grupo colombiano, mayoritario antes, debió procurar entonces, entendimientos y puntos de acuerdo, primero con los ecuatorianos, y luego con los bolivianos, hondureños y paraguayos, grupos que llegan después de 2000. La llegada de estos grupos fomentó un crecimiento de la comunidad latina de Riches Claires, hasta llegar a un promedio de 200 personas que asistían a la misa dominical, además de diversificarla en nacionalidades (15) y culturas; pues además de latinoamericanos, se han vinculado a la comunidad algunos españoles y belgas, amigos o ligados por matrimonio con los inmigrantes.

Los colombianos, no obstante, continuaron liderando la comunidad60. Por otra parte, Riches Claires dejó de ser la única parroquia a donde iban los latinos, aunque continuó manteniendo su rasgo de ser exclusiva para ellos. En 2007 se contaba con unas siete comunidades católicas hispanohablantes en parroquias de Bruselas, la mayoría de ellas de base española. A eso hay que agregar dos comunidades lusoparlantes, compuestas fundamentalmente por brasileños. De esta forma, y según algunos testimonios, unas 4000 personas únicamente en Bruselas, iban cada domingo a misas ofrecidas en español y portugués61.


6. ¿Una red social para los inmigrantes latinoamericanos?

Durante este período nuevas actividades se incorporaron en las tareas que desarrolla la comunidad. Una de ellas es la implantación de cursos de informática, con computadores donados por la Unión Europea. También se crearon grupos para visitar enfermos en hospitales y casas. Esta actividad nació debido a no sólo la necesidad de acompañar a los miembros de la comunidad que sufrían, sino que muchos de ellos, al no tener seguridad social -por su condición de sin papeles- necesitaban también apoyo material, espiritual y hasta psicológico. Con esta misma lógica los responsables de la comunidad comenzaron a visitar regularmente a los inmigrantes indocumentados que se encontraban en centros de detención, dar una palabra de ánimo y ofrecer alguna ayuda, según las circunstancias.

Con esta misma lógica los responsables de la comunidad comenzaron a visitar regularmente a los inmigrantes sin papeles que se encontraban en centros de detención, dar una palabra de ánimo y ofrecer alguna ayuda, según las circunstancias.

En estos años, dada la mejor articulación tanto con la iglesia local, como con las instituciones de ayuda a los inmigrantes, la comunidad latinoamericana de Riches Claires logró obtener ayudas de ONGs y otras entidades sin ánimo de lucro para conseguir asesorías y apoyos en problemas concretos, desde lo económico hasta lo psicológico62; esto último debido a la mella que el choque cultural originado por la migración ha hecho en la estructura familiar, en las relaciones padres e hijos, esposo-esposa, etc63. Ello hizo que muchos inmigrantes latinos vieran a Riches Claires como un punto de referencia, un nodo para conseguir resolver o afrontar parte de sus problemáticas. Según el sacerdote Orlando Cruz, los inmigrantes que iban a la comunidad podían dividirse en tres grupos:

Entonces, de acuerdo con los testimonios, la motivación principal para que un inmigrante se acercara a la comunidad tenía que ver con la búsqueda de apoyo, de encontrar sus compatriotas, de socializar, de expresar sus problemas, pero también de búsqueda de orientación psicológica y espiritual y hasta de aprender "cosas útiles" (cursos de idiomas y de sistemas, por ej.), para su desenvolvimiento en la sociedad de acogida. Esto convirtió a Riches Claires en un nodo social muy importante para los inmigrantes, quienes, de acuerdo con Piccoli, ven a la Iglesia como un lugar con el cual se identifican y confían, dada la presencia de esta institución en los países de origen: "cuando no sabemos a donde ir o estamos perdidos, vamos a la iglesia, porque somos mayoritariamente católicos y sabemos que seremos acogidos"64.

Pero, ¿qué espacio tiene lo propiamente religioso?


7. Construcción de una nueva identidad religiosa y cultural

"Hay un grupo que todavía viene a misa sin interés alguno y por pura fe; hay otros que vienen para estar en medio de la masa, buscar un momento de distracción. Algunos de ellos terminan dándole importancia a la parte de la fe. Hay gente que no tenía la costumbre de ir a misa en sus propios países y aquí le han comenzado a tomar gusto y cariño a eso, y han terminado por asumir compromisos en la comunidad. El que viene por interés no dura mucho. Si no consigue lo que buscaba, se va"65.

Es decir, según los responsables de la comunidad, quienes se acercaron en estos años por cuestiones fundamentalmente religiosas eran aquellos que luego se comprometieron más en la comunidad y en sus actividades.

La comunidad ha continuado ofreciendo las ya tradicionales catequesis presacramentales de primera comunión y confirmación, según los estilos y costumbres latinoamericanas, lo que implica, por ejemplo, que en las ceremonias de primera comunión se hagan fiestas colectivas, las niñas se vistan de blanco… algo que no es usual dentro del medio católico belga. En esta labor colaboran algunas personas que vienen temporalmente a Bélgica por motivo de estudios, junto con catequistas de vieja data, como es el caso de Rosa, inmigrante chilena que ha estado presente en la comunidad casi desde sus inicios. También un pequeño grupo ha continuado tomando un curso bíblico permanente.

Por supuesto, están la misas dominicales, animada por un coro integrado por muchas nacionalidades. Se trataba de misas muy festivas, alegres, participativas, llenas de símbolos y gestos, entre los que se encontraban las procesiones de ofrendas, algo ya institucional dentro del ritmo litúrgico de la comunidad.

En este aspecto, propiamente religioso, hay algo en que debemos detenernos. Tiene que ver con la construcción de una identidad religiosa a partir de elementos religiosos de diverso origen. Olga Odgers66 afirma que estas prácticas de religiosidad popular "adquieren un nuevo carácter al ser reutilizadas como mecanismos de redefinición de las identidades". Es la conformación de un estilo y personalidad religiosa propia de la comunidad eclesial de diáspora -el paroikos, como lo llaman teólogos como Martin Bellerose-67 y John Elliott68 a partir de la integración de prácticas y costumbres religiosas de distintos países.

En Riches Claires, los inmigrantes de distintas nacionalidades han aportado distintas prácticas y costumbres religiosas que se han ido incorporando a una nueva "tradición" propia de esta comunidad. Los colombianos han incorporado en esta nueva etapa la celebración del Viacrucis todos los viernes de cuaresma. Asimismo, junto con los ecuatorianos han entronizado una imagen del Divino Niño del 20 de Julio69 en la iglesia de Notre Dame Immaculée de Cureghem, sector de Anderletch, donde se celebran procesiones con esta imagen. Varios parroquianos de Riches Claires están entre los promotores y líderes del culto. La estatua del niño fue traída de Colombia en el equipaje de un inmigrante y por eso, para sus devotos, es el símbolo mismo de la migración. Para muchos, este Cristo niño se convierte en un sin papeles, tomando su lugar en el seno de un barrio de inmigrantes indocumentados70. En 2007 ya existía una cofradía integrada especialmente por ecuatorianos, para organizar una serie de actividades a lo largo del año con el fin de reforzar esta devoción.

Los colombianos y los centroamericanos están detrás de la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción, cada 8 de diciembre, en la que, durante la celebración de la misa, se encienden velas y cirios, tanto dentro como alrededor de la iglesia. Los mexicanos, que en Bélgica generalmente son un grupo mayoritariamente "con papeles", y muy activa, por lo demás, ha incorporado el culto a la Virgen de Guadalupe y la celebración de su fiesta, con toda pompa -incluyendo mariachis y rancheras, cuyo gasto y patrocinio corre por cuenta de dicha comunidad mexicana.

También se estableció la fiesta del Señor de los Milagros, el tercer domingo de octubre. Es un aporte genuinamente peruano. Dicha fiesta empezó a ser celebrada en Amberes (segunda ciudad de Bélgica) por iniciativa del cónsul peruano, en torno al año 2000. Allí se entronizó la imagen en una iglesia local que congregaba un grupo significativa de migrantes peruanos. Luego, se hizo lo propio en Riches Claires, aunque el ya santuario de Amberes se fue constituyendo en centro de peregrinación y punto de referencia. Todos los devotos iban allí y, por ejemplo, desde Riches Clares se organizaban peregrinaciones periódicas a ese lugar. En el momento de hacer esta investigación, se estaba organizando una cofradía en Riches Claires para promover el culto a esta imagen religiosa.

Los hondureños trajeron también a la comunidad su propia devoción, la Virgen de Suyapa, patrona del país. Pronto una imagen fue entronizada en la iglesia, en una ceremonia dirigida por un obispo hondureño, de paso por la ciudad, y en presencia de las autoridades consulares y diplomáticas de Honduras. Los ecuatorianos celebran la fiesta de la Virgen del Quinche, patrona de su país; los bolivianos, por su parte, hacen otro tanto con la virgen minera del Socavón.

Dentro de estas prácticas merece resaltarse como ejemplo de la construcción de una nueva identidad religiosa, el rezo de la novena de navidad o novena de aguinaldos, entre el 16 y el 24 de diciembre. Es un aporte colombiano, establecida ya en los años 90, que con el tiempo se convirtió en una costumbre propia de la comunidad, pues todos los miembros, sin importar la nacionalidad, participaban en ella. Cada día, por ejemplo estaba a cargo de un país o de un grupo de personas y se ofrecían pequeños banquetes al finalizar el rezo, que se hacía generalmente bajo el formato antiguo (originalmente del siglo XIX) pues se daba una resistencia a aceptar las nuevas adaptaciones de dicha novena, que ya se usan en Colombia.

Si tomamos cada una de las prácticas individualmente, podríamos estar ante lo que Albert Bastenier denomina el rol de patria portátil otorgado a lo religioso, debido a que se transportan al país de acogida los referentes originarios, permitiendo una construcción de pertenencia. Desde esta perspectiva, estas prácticas ayudarían a formar un puente con la cultura de origen con el fin de perpetuar las tradiciones71.

Pero al captar todo en su conjunto, puede verse que hay algo más profundo que un simple traslado de prácticas y referentes religiosos. Nos referimos a la construcción de un nuevo referente identitario a partir de elementos de distinta procedencia, aunque con una base común. Pareciera que, como dice Emmanuel Piccoli, a través y/o a partir de lo religioso se está en proceso de inventar una identidad "latinoamericana" e "hispanoamericana" -inexistente en el continente de origen-, creada por el contexto mismo de la migración. De esta forma, "las expresiones religiosas no se limitan entonces a reproducir identidades ya existentes, sin que contribuyen también a la creación de identidades nuevas que se ubican en un doble movimiento de tensión entre unificación y afirmación de particularismos"72.

En este proceso, las iglesias, como la de Riches Claires, se transforman, abrigando imágenes y estatuas de santos de devoción popular latinoamericana. De igual forma, ciertos barrios y ciertos poblados y ciudades son ahora asociados a peregrinajes, lo cual contribuye a dar un sentido propio al nuevo espacio en el cual los migrantes se integran.


8. Las fiestas patrias y la construcción identitaria

La celebración con bombos y platillos de las fiestas de cada uno de los países representados entre los miembros de la comunidad de Riches Claires también ha contribuido a la construcción de esta nueva identidad latinoamericana en el exilio.

Desde los años 90 venían ya celebrándose misas conmemorativas, especialmente de la independencia de Colombia y Perú. Pero es a partir de 2003 que tales celebraciones adquirieron un rango de fiesta comunitaria, con actos culturales y festivales gastronómicos incluidos. Nuevamente fueron los colombianos quienes comenzaron a embellecer y fortalecer su fiesta nacional; a continuación, los peruanos y ecuatorianos hicieron lo mismo; seguidamente se incorporaron los centroamericanos, los mexicanos y a partir de 2007, los bolivianos y paraguayos. Estas fiestas comenzaban con una eucaristía solemne a la cual asisten cónsules, embajadores y personal diplomático, quienes debían compartir con sus paisanos, muchos de ellos de origen humilde, rompiendo así las barreras de clase. La iglesia se adornaba con los colores nacionales. Seguidamente se daban discursos y actos culturales sobre la historia de cada país, se leía en público mensajes de los gobiernos. A continuación, comida y baile animado por conjuntos musicales. La celebración iniciaba en la mañana y terminaba en la noche. Se daba que, muchas veces, la animación atraía a transeúntes y personas ajenas a la comunidad, que se mezclaban con los migrantes y hasta departían con ellos.

Por todo ello la iglesia de Riches Claires se dio a conocer en el medio diplomático latinoamericano establecido en Bruselas, de modo que esta y sus instalaciones anexas se utilizaron en diversas ocasiones como sitio de celebración de misas especiales -por ejemplo, en marzo de 2008 pidiendo el fin de la violencia guerrillera en Colombia- y actividades culturales que los consulados organizan en beneficio de los connacionales (concursos de pintura infantil, muestras gastronómicas, etc.) La comunidad de Riches Claires contribuía así al acercamiento de los cuerpos diplomáticos con los inmigrantes y al conocimiento de su realidad, algo difícil de obtener en otros contextos.


9. Los «latinos» y la Iglesia y sociedad locales

Es innegable la función que cumplen parroquias católicas como la analizada aquí al proveer -en palabras de Olga Odgers- "espacios de socialización valorizantes, en donde los recién llegados pueden iniciar el proceso de redefinición identitaria, y por consiguiente el proceso de integración a la sociedad receptora"73.

Los francófonos de la parroquia estaban acostumbrados a ceder parte de sus espacios a una comunidad extranjera, primero española y luego latinoamericana, pero sin procurar ninguna aproximación ni realizar mayores actividades conjuntas. Así, cuando los latinos comienzan a organizar sus "semanas santas", las ceremonias se hacían independientes e incluso en espacios separados, aunque a veces, de forma simultánea. Al comienzo, los francófonos celebraban en la iglesia y los latinos en una capilla adjunta. En los años 90, la hermana Yolanda, temiendo que la comunidad se volviera un gueto, vio que era importante comenzar a buscar alguna aproximación, tanto a los francófonos de la parroquia, como a la comunidad eclesial local. Por ello, por una parte, fue invitando a los latinos a ciertos actos religiosos llevados a cabo en la catedral y a otras actividades especiales organizadas por la diócesis, a las cuales se asistía como grupo, como comunidad. Por otra parte, promovió la realización de liturgias y celebraciones religiosas conjuntas con la comunidad francófona de la parroquia, especialmente la navidad y la misma semana santa. También se creó la costumbre de organizar un asado barbacoa al finalizar el año laboral, en junio. Sin embargo, a pesar de esta aproximación, algunos malentendidos se fueron dando:

"Nos tocaba adornar el altar por turnos y los francófonos ponían flores artificiales y nosotros, naturales... Y ellos decían: ¡es que los latinos gastan mucho dinero en flores! Y Sor Elena contestaba: Pero si Dios nos dio la naturaleza y las flores, ¿por qué no ponerle unas cuantas flores a Él en el altar?"74.

En el nuevo milenio, según los testimonios, las relaciones con el sector francófono se enfriaron de nuevo. No hubo mucho compartir, aunque dos veces por año se hacían celebraciones conjuntas: Jueves Santo, Pascua de Resurrección y Navidad. Se trataba de misas bilingües. Es todo, pero la colaboración entre las dos comunidades se redujo al mínimo.

"Los belgas que ayudan a la comunidad son de otras parroquias, no son de la comunidad francófona de la parroquia. Hay belgas que vienen a la comunidad, porque tienen algún vínculo con los mismos inmigrantes (casados, amigos, etc.). Ellos se sienten muy bien y se integran bastante a las comunidades y colaboran. No hay ningún tipo de choques"75.

"A las celebraciones de ellos (los francófonos) vamos siempre las mismas personas. Los nuevos no van"76.

La comunidad se abrió a otros espacios dentro de la iglesia local; por ejemplo, participando en misas y celebraciones religiosas de la diócesis de Bruselas - Malinas, invitando a los obispos auxiliares y a otros sacerdotes de la curia a compartir en Riches Claires. De acuerdo con el sacerdote Orlando Cruz, animador del grupo, la comunidad latina de Riches Claires logró ganar reconocimiento al interior de la iglesia local, debido especialmente a su organización y buenos resultados en aspectos sociales, religiosos, culturales, haciendo que esta versión "latinoamericana" del catolicismo hiciera cada vez más presencia en las iglesias de Bruselas, comenzando con su catedral. Este reconocimiento iba incluso más allá, hasta las mismas autoridades policiales. "La policía conoce a Riches Claires como la iglesia de los sin papeles. A mí (sacerdote responsable de la comunidad) ya me conocen en los comandos de la policía. La policía respeta la comunidad e incluso acompaña las procesiones cuando se hacen"77.

El aspecto a la vez festivo y devoto de las procesiones y otras prácticas religiosas, no dejaba de cuestionar a los católicos belgas. Por una parte, algunos se emocionaban al ver la iglesia llena cada domingo -frente a las semivacíos templos de la mayoría de las parroquias del país- y contagiarse con la música, el color y el ambiente festivo de las celebraciones. Por otra, algunos más cuestionaban o no comprendían precisamente dicho carácter religioso - mundano de tales prácticas, cuando, por ejemplo, durante la fiesta del Divino Niño se pasa de una celebración muy religiosa (signos, cantos, procesión) hacia expresiones que aparentemente nada tenían que ver con la festividad religiosa, como es el caso de un baile improvisado al final, con cerveza incluida78. Esto choca con el estilo típico del catolicismo belga, que suele separar muy bien lo profano de lo sagrado -algo para nada evidente en el medio latinoamericano - además de ser calmado, rutinario y tradicional en su liturgia, poco expresivo, muy racional, sistemático y, sobre todo, poco influenciado por aquellas prácticas de origen barroco que aún en el presente siguen muy vigentes dentro del catolicismo popular latinoamericano.

Este choque cultural provocaba algunas dificultades para la integración y la aceptación plena de los parroquianos latinos de Riches Claires en la estructura eclesial bruselense. Muchas veces se les observaba y sólo se les tenía en cuenta por el exotismo de sus prácticas y costumbres litúrgicas, religiosas, musicales, pero sin ir más allá. Había dificultades en la comprensión mutua, pues todos tienen expectativas distintas y hasta contradictorias. Por ejemplo, la iglesia diocesana tenía, en su plan pastoral, la conformación de "unidades pastorales", integrando a los miembros de parroquias vecinas en actividades conjuntas y proyectos comunes. Esto, en la práctica era muy difícil de aplicar cuando en una misma parroquia se encontraban tres comunidades con visiones y tradiciones muy diferentes: los belgas nativos -generalmente de edad avanzada-, africanos inmigrantes francófonos y los latinoamericanos. No se podía hacer mucho, más allá de compartir ciertas ceremonias religiosas.

Para la comunidad académica local interesada en el estudio del hecho religioso, la existencia de comunidades y parroquias como la descrita en este artículo, que parecen reavivar iglesias en retirada genera una nueva invitación a ir más allá del paradigma de la secularización y de la racionalización de la sociedad.


10. Conclusión

La Iglesia Católica juega entre estos inmigrantes un rol de "acogida", debido en buena parte, a la confianza que genera en ellos esta organización trasnacional, que sirve de "puente seguro" entre el antiguo y nuevo contexto, dadas sus fuertes raíces entre los dos "mundos". Con ello la Iglesia se inscribe además en una antigua tradición que se remonta a los tiempos del "asilo eclesiástico", cuando aquellos que se sentían perseguidos injustamente por la justicia y las leyes civiles, se refugiaban en las iglesias, pidiendo refugiarse allí. En tiempos contemporáneos, este "asilo" se interpreta como protección y ayuda a todos aquellos que se sientan desorientados y aun perseguidos en contextos difíciles o extraños, en este caso, los inmigrantes, especialmente aquellos indocumentados. Ya en 1986, los obispos de Bruselas escribían:

"Estaremos siempre del lado de aquellas personas o comunidades cristianas que, más allá de todas las legítimas disposiciones, no podrán jamás cerrar su corazón a un hombre, a un hermano que no sabe donde hospedarse, sufre hambre o falta de atención y que, por salvar su libertad o su futuro, no teme pedir refugio"79.

Todo indica, además, que en este contexto la religión se convierte en un factor que ayuda a la construcción de una nueva identidad en el exilio, que se conforma de elementos traídos por las diferentes tradiciones religiosas y culturales de los inmigrantes, que al mismo tiempo tienen un trasfondo común. Todo ello va generando una identidad latinoamericana a partir de lo religioso.

La pregunta que sigue es si esta construcción identitaria generaba una actitud hacia la guetización y el ensimismamiento de la comunidad, impidiendo la integración con la sociedad de acogida, máxime cuando esta es multicultural y multiétnica. Nos hacemos esta pregunta, pues se tiende a propagar la idea -especialmente relacionada con el caso musulmán- que la religión entre los inmigrantes contribuye a generar comunidades cerradas. Podemos aventurar una respuesta negativa; algunos elementos apoyan esta idea:

En primer lugar, la escuela de francés, creada desde los orígenes de la comunidad y de alta demanda de estudiantes, introducía a las personas en la cultura de la sociedad de acogida, les ayuda a comunicarse mejor y de esta manera, facilitaba la consecución de empleos y amigos entre los belgas. En segundo lugar, los encuentros con otras comunidades hispanoparlantes (varias de ellas de cariz español) y especialmente con la iglesia local, generaban visibilidad y contactos que ayudaban a la aceptación de los inmigrantes y el reconocimiento de sus cualidades, aptitudes, valores y capacidades. En tercer lugar, porque el espacio mismo religioso -la parroquia, sus actividadesse convertía en lugar de socialización, de contacto, de integración cultural y social. No hay que olvidar que los inmigrantes venían de distintos países y, al encontrarse, descubrían sus similitudes y sus diferencias. El encuentro, por ejemplo, entre colombianos y paraguayos, que no es posible conseguir en el continente de origen, por medio de la cacareada integración regional, se lograba en el espacio de la iglesia y salones parroquiales en un rincón de Bruselas.

En todo ello vale la pena resaltar la apertura de la Iglesia Católica belga, cuya actitud, fiel al estilo de la tradición política del país facilita la creación de "comunidades" diferentes entre sí, pero que pretenden integrarse en torno a proyectos para el bien común. En este sentido la actitud difiere sensiblemente de otras iglesias católicas europeas, como la española, que insiste preferentemente en la asimilación religiosa del católico inmigrante80.

Quedan sin embargo, algunas preguntas por resolver.

Una es: la ambivalencia de una comunidad, ligada a la estructura eclesiástica de Bruselas, pero a la vez extranjera, que mantiene costumbres y modos particulares de vivir lo religioso, muchas veces extraños y ajenos a la tradición local, con la cual puede chocar. ¿Qué pasará en el futuro con todo ello?; ¿hasta dónde el exotismo de lo latino va a producir conflicto cuando el grupo crezca o intente insertarse y conseguir mayor participación en la estructura eclesiástica local? ¿Estas nuevas formas de "ser" religiosas influirán entre católicos locales ajenos a la tradición latinoamericana?; y, asimismo, ¿tal tradición se reproducirá en los hijos y descendientes de los inmigrantes?

Finalmente, hasta dónde esta forma de vivir lo religioso influye en la ética de estos inmigrantes. Es decir: ¿Riches Claires es más un espacio de socialización, de contacto, de integración cultural, de ayuda psicológica, educativa y material, que un lugar para la conversión y el cambio de vida?; ¿tal reconstrucción identitaria a partir de lo religioso genera un cambio en las actitudes personales frente a sí mismo, la familia y la sociedad?


1 Agradecemos Orlando Cruz, Elena de León y Meis Bockaert por la colaboración prestada en la reconstrucción de la experiencia que aquí se expone. También, a todos aquellos inmigrantes latinoamericanos en Bélgica que quisieron compartir su experiencia y aceptaron que se utilizara para este estudio.

2 Ricardo Arjona e Intocable. Mojado. Sony Music - BMG, 2005.

3 Diáspora viene del latín spiro, que significa yo siembro. Antiguamente se utilizaba para referirse a las comunidades judías localizadas fuera de Palestina. Desde hace algunos años el término ha pasado a formar parte del vocabulario de las ciencias sociales. Según Wenden, "sirve para describir une estado de dispersión que se convierte en modo de existencia y que tiene como propósito crear, desde el exterior, redes trasnacionales destinadas a ahorrar a veces las fronteras de los Estados y a definir las pertenencias". VON WENDEN, Catherine, "El fenómeno migratorio en Europa" en ANDEMBENG, Madeleine (Comp.) Migraciones internacionales: un mundo en movimiento. Bondades y retos de las migraciones. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2004, p. 83.

4 Ibid., pp. 116-117.

5 Ibid., p. 118.

6 Entrevista a Helena Orozco. Bruselas, 27 de abril de 2007.

7 HERRERA, Gioconda, "Les équatoriens en Europe: de la sortie vertigineuse à la construction d'espaces transnationaux", dans YEPEZ, Isabel y HERRERA, Gioconda, Nouvelles migrations latino-américaines en Europe. Bilans et défis, Barcelona, Publications i editions Universitat de Barcelona - OBREAL - Presses Universitaires de Louvain, 2008, p. 136.

8 Ídem.

9 Según proyecciones estadísticas de aquí al 2050, sin migración, Europa perderá el 60 por ciento de su población actual: VON WENDEN, C. "El fenómeno", p. 19.

10 VILLA, Miguel y MARTÍNEZ, Jorge, "El mapa migratorio internacional de América Latina y el Caribe: patrones, perfiles, repercusiones e incertidumbres", en ANDEBENG, M., Migraciones internacionales, pp. 30-31.

11 POULAIN, Michel. "La présence latino-américaine en Europe: les données statistiques", en YÉPEZ, I., Nouvelles migrations, p.165.

12 Según un informe de la Comisión Andina de Juristas presentado en junio de 2008, únicamente España albergaría a la fecha más de 1.8 millones de inmigrantes de origen latinoamericano: "En España hay 1.8 millones de habitantes, según un informe" en 20minutos.es. [en línea] http://www.20minutos.es/noticia/392616/0/inmigrantes/latinoamericanos/espana/ visitado en agosto de 2009.

13 Por ejemplo, si en 2008 había más de 5.200.000 extranjeros en España, en 2011 la población era de 5.700.000. La tendencia seguía siendo creciente. INSTITUTO Nacional de Estadística de España, "Cifras de población. Padrón" [en línea] http://www.ine.es, consultado en julio de 2012.

14 "El 70% de emigrantes latinos va a EE.UU y Canadá" en ABC digital. Asunción: 5 de octubre de 2009. Artículo en Internet: http://www.abc.com.py/abc/nota/31435-El-70-de-emigrantes-latinos-va-a-EE.UU.-y-Canad%C3%A1/ Consultado en octubre de 2009.

15 Estas estadísticas incluyen también a haitianos y gente de otras islas caribeñas.

16 M. Poulain, « La présence ».

17 Ibíd.

18 Recogidas por la Dirección General de Estadística e Información Económica de Bélgica.

19 ROYAUME de Belgique. Direction générale Statistique et Information économique, SPF Economie, PME, Classes moyennes et Energie. Population par nationalité, sexe, groupe et classe d'âges au 1er janvier 2008. [En línea]: http://statbel.fgov.be/fr/modules/publications/statistiques/population/population_natio_sexe_groupe_classe_d_ges.jsp/, visitado en septiembre de 2009.

20 "La présence latino-américaine en Europe: les données statistiques" en YÉPEZ, Isabel y HERRERA, Gioconda. Nouvelles migrations latino-américaines en Europe. Bilans et défis, Barcelona, Publications i editions Universitat de Barcelona - OBREAL - Presses Universitaires de Louvain, 2008, p. 156.

21 La población se habría duplicado entre 1998 y 2007.

22 SAUVAGE, Pierre, « Relations entre Belges et Latino-américains á propos de la Théologie de la Libération. (1970-1980 »), en BASTIAN, Jean-Pierre (Dir.) La modernité religieuse en perspective comparée. Europe latine - Amérique Latine, Paris, Éditions Karthala, 2001, p. 22.

23 Entrevista a Daniel Herrera. Bogotá, 25 de marzo de 2004.

24 PICCOLI, Emmanuelle, Les migrations latino-américaines en Europe: histoire et imaginaires. Document d'analyse et de réflexion, Bruxelles, Centre-Avec, 2006 (working paper), p. 4.

25 YEPEZ, I. Nouvelles migrations, introducción, p. 11.

26 Ibíd., p. 13.

27 Entrevista a Silvia Jaramillo. Bruselas, 23 de abril de 2007.

28 En los países mediterráneos de Europa, como España, Portugal e Italia, había también una fuerte presencia de migrantes latinoamericanos en sectores como la construcción, la agricultura y la hostelería, algo mucho menos presente en los países del centro y norte de Europa, como Bélgica, Francia y Holanda.

29 Según los analistas, la política migratoria europea puede ser calificada como restrictiva y de seguridad externa. Se está creando una nueva estratificación humana en Europa, según las nuevas categorías de "nacionales, comunitarios (o que pertenecen a la Unión Europea) y extranjeros del tercer mundo". Mientras las relaciones entre la primera y segunda categoría son cada vez más estrechas, en la medida que se comparte la ciudadanía europea, la distancia entre estas dos y la tercera -llamada extracomunitaria- se acentúa: YÉPEZ, Isabel. "Les migrations entre Amérique Latine et l'Europe: une histoire qui se répète?" en YÉPEZ, Nouvelles migrations, p. 24.

30 Entrevista a Leonisa Muñoz. Bruselas, 27 de abril de 2007.

31 Entrevista a Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

32 Entrevista a Yoder Sión. Bruselas, 27 de abril de 2007.

33 Entrevista a Leonisa Muñoz. Bruselas, 27 de abril de 2007.

34 Entrevista a Yoder Sión. Bruselas, 27 de abril de 2007.

35 Entrevista a Meis Bockaert. Bruselas, 23 de abril de 2007.

36 Bélgica es un país federal que se divide en tres regiones: Flandes (norte), Valonia (sur) y Bruselas capital (centro). Cada región tiene su propio idioma oficial (francés en Valonia, flamenco en Flandes y bilingüismo en Bruselas), sistema educativo y medios de comunicación, entre otros.

37 Entrevista a Yoder Sión. Bruselas, 27 de abril de 2007.

38 Ibíd.

39 PICCOLI, Emmanuelle, Paroisses catholiques hispanophones et lusophones de Bruxelles ou le religieux comme facteur social et identitaire, Documents d'analyse et de réflexion (working paper), Bruxelles, Centre Avec, mai 2007, p. 3. DASSETTO, Felice, MARTINELLO, Marco y REA, Andrea, Immigration et intégration en Belgique francophone: Etat des savoirs, Louvain-la-Neuve, Academia Bruylant, 2007.

40 VILLA, M. y MARTÍNEZ, J., "El mapa migratorio internacional de América Latina y el Caribe: patrones, perfiles, repercusiones e incertidumbres", en ANDEBENG, M., Migraciones internacionales, p. 51.

41 QUEIROLO, Luca y MABROSINI, Maurizio, "Les leçons de l'immigration latino-américaine vers l'Europe et l'Italie" en YÉPEZ, I. Nouvelles migrations, p. 90.

42 Entrevista a Yoder Sión. Bruselas, 27 de abril de 2007.

43 QUEIROLO, L. "Les leçons", p. 96.

44 Utilizamos a veces el término "latino" para referirnos a los latinoamericanos, pues aunque los españoles lo rechazan -aduciendo razones históricas de mucho peso- se ha convertido en una palabra común que los propios inmigrantes latinoamericanos en Europa utilizan para referirse a sí mismos.

45 "La emigración española en Bélgica" en Siglo 22.info. Portal de información e interacción de la comunidad hispanohablante de Bélgica. Publicación en Internet. Sitio web: http://siglo22.info/m/content/view/428/174/ visitado en noviembre de 2009; FERNÁNDEZ ASPERILLA, Ana. Mineros, sirvientas y militantes. Medio siglo de emigración española a Bélgica. Madrid, Fundación Primero de Mayo, 2006.

46 Entrevista a Leonisa Muñoz. Bruselas, 27 de abril de 2007.

47 Entrevista a Helena Orozco. Bruselas, 27 de abril de 2007.

48 Entrevista a Elena de León. Bruselas, 23 de abril de 2007.

49 Entrevista a Helena Orozco. Bruselas, 27 de abril de 2007.

50 Entrevista a Elena de León. Bruselas, 23 de abril de 2007.

51 Ibíd.

52 Ibid,.

53 Ibid..

54 Entrevista a Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

55 Entrevista a Elena de León Bruselas, 23 de abril de 2007.

56 Ibid.

57 Entrevista a Silvia Jaramillo. Bruselas, 21 de abril de 2007.

58 Entrevista a Elena de León. Bruselas, 23 de abril de 2007.

59 Ibid.

60 Entrevista a Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

61 PICCOLI, E., Paroisses catholiques, p. 4.

62 Una de estas entidades que ofrece apoyo psicológico es el Centro de Salud Mental Comunitaria Le Méridien, especializado en el trabajo con todo tipo de inmigrantes.

63 Al entrar en contacto con la población inmigrante se perciben rápidamente las dificultades familiares que afrontan. Los hijos son los más afectados. Ellos han visto partir a sus padres sin saber la fecha de retorno; deben crecer sin el amor y la guía de sus progenitores. Y aunque los tutores reciben generalmente una mensualidad para cubrir los gastos de los hijos, frecuentemente la educación, la guía y el consejo de los hijos sufren un debilitamiento. Generalmente es necesario esperar varios años antes de un rencuentro. Durante ese tiempo se generan rupturas de algunas parejas e incluso de familias enteras, porque cada miembro comienza a vivir su propia vida y las comunicaciones entre ellos se hacen cada vez más esporádicas y limitadas al aspecto económico. Otras veces la ruptura se da luego del rencuentro; ni los hijos, ni los esposos se comprenden; esto en un contexto de migración genera muchas angustias y problemas emocionales. Por ello, cada vez son más las personas que acuden a los responsables de la comunidad de Riches Claires buscando guía y apoyo al respecto.

64 Citado por PICCOLI, E., Paroisses, p. 4.

65 Entrevista al padre Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

66 ODGERS, Olga, "Migración, identidad y religión: aproximaciones al estudio del papel de la práctica religiosa en la redefinición identitaria de los migrantes mexicanos", Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM, 7. Paris: 2003, p. 3 [En línea]: http://alhim.revues.org/index447.html consultado el 10 de agosto de 2010.

67 BELLEROSE, Martin, «Deconstrucción y reconstrucción identitaria en el proceso migratorio» Ponencia presentada en el panel de religiones llevado a cabo en la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, Colombia, 26 de marzo de 2009.

68 ELLIOTT, John H., Um Lar Para Quem Não Tem Casa: Interpretação Sociológica da Primeira Carta de Pedro, São Paulo, 1985, p. 40.

69 Imagen "oriunda" del barrio 20 de Julio de Bogotá, Colombia, que cuenta con muchos devotos en Colombia, Ecuador y Venezuela

70 Ver PICCOLI, E., Paroisses, p. 6.

71 BASTENIER, Albert, Qu'est-ce qu'une société ethnique? Croyances religieuses, morales et éthiques dans le processus de construction européenne. Paris, P.U.F., 2004.

72 PICCOLI, E., Paroisses, p. 5.

73 ODGER, Olga, "Movilidades geográficas y espirituales. Cambio religioso y migración México-Estados- Unidos" Economía, Sociedad y territorio 6-22. Toluca: septiembre-diciembre, 2006, p. 16. [en línea] URL: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=11162205 consultado el 12 de agosto de 2010.

74 Entrevista a Silvia Jaramillo. Bruselas, 23 de abril de 2007.

75 Entrevista Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

76 Entrevista a Helena Orozco. Bruselas, 27 de abril de 2007.

77 Entrevista Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007

78 PICCOLI, E., Paroisses, p. 7.

79 Citado en FAUX, Jean-Marie, Occuper les Eglises pour obtenir l'asile. Bruxelles, Centre-Avec, 2006, (Working paper - Document d'analyse et de réflexion) p. 4.

80 GARCÍA, Paola, "La inmigración: un nuevo reto para la Iglesia católica española" Anuario americanista europeo 3. Paris, 2003, p. 16, [en línea] URL: http://www.red-redial.net/articulo-anuario-americanistaeuropeo-44.html consultado el 13 de agosto de 2010.



Fuentes

Fuentes primarias orales

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Elena de León. Bruselas, 23 de abril de 2007.

Helena Orozco. Bruselas, 27 de abril de 2007

Joseph Delneuville. Bruselas, 14 de abril de 2007.

Leonisa Muñoz. Bruselas, 27 de abril de 2007.

Meis Bockaert. Bruselas, 23 de abril de 2007.

Orlando Cruz. Bruselas, 18 de abril de 2007.

Rosa Aedo. Bruselas, 14 de abril de 2007.

Silvia Jaramillo. Bruselas, 23 de abril de 2007.

Yoder Sion. Bruselas, 27 de abril de 2007.

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FECHA DE RECEPCIÓN: 31/07/2012
FECHA DE APROBACIÓN: 9/10/2012