Editorial

El Anuario de Historia Regional y de las Fronteras cumplió veinte años de ser publicado con regularidad, gracias al apoyo de la Escuela de Historia de la Universidad Industrial de Santander. Razón por la cual en las instalaciones de dicha institución educativa el 11 de noviembre de 2015 se celebró su vigésimo aniversario con un coloquio animado por sus antiguos editores, quienes destacaron cómo el Anuario ha contribuido desde la región nororiental de Colombia a fortalecer los estudios regionales en el campo de la historia, en diálogo con la historia nacional. Una etapa que actualmente comienza a ser desbordada cada vez más con una mayor presencia de contribuciones académicas realizadas desde otros países del continente y que ponen en evidencia la relevancia internacional que adquiere esta publicación.

Una de las conclusiones del coloquio y que más polémica generó estuvo relacionada con los cuestionamientos vehementes a los criterios utilizados por Colciencias para evaluar la calidad y la pertinencia de las revistas científicas del país y las dificultades que ello genera en el pensamiento científico, dado que muchas veces los formatos utilizados para la elaboración de los consabidos artículos -en sus diferentes denominaciones- limitan la originalidad a la hora de presentar los resultados de las investigaciones o del quehacer investigativo, en su componte de debate e historiografía (reflexiones teóricas). Allí también se afirmó que al analizar lo publicado en dichas revistas se evidencia una escasa elaboración de artículos de revisión, lo cual puede demostrar que actualmente el diálogo académico, tan importante en la creación social del conocimiento, sobresale por su ausencia. Se insistió en plantear a partir de lo publicado actualmente en las revistas científicas, por lo menos en el campo de la historia, que el escaso número de estados del arte o de revisiones historiográficas demuestra que estamos ante una disciplina que no dialoga. Por otra parte, varios editores al analizar cuáles son las perspectivas del oficio del historiador en torno a las publicaciones científicas, coinciden en afirmar que las obras de gran envergadura, los libros de autor o los ensayos académicos y de discusión, al parecer entraron en hibernación, por lo menos en Colombia.

La celebración del vigésimo aniversario y el mismo coloquio fueron aún más gratos porque se realizaron en un momento en el cual se conocieron los resultados de indexación de Publindex que ubican al Anuario en la categoría A2, el máximo reconocimiento al que pueden aspirar las revistas de Ciencias Sociales y Humanas en Colombia. Por ello, en esta ocasión aprovechamos este espacio para reconocer cómo dicho logro pone de manifiesto los esfuerzos realizados por todo el equipo editorial y el soporte de la Universidad, que por medio de su Programa de Apoyo a Revistas responde con premura a la infinidad de requerimientos y ajustes de la política científica del país, particularmente, en lo relacionado con las políticas referidas a la divulgación del pensamiento científico.

En esta nueva etapa, el Anuario ratifica el propósito de difundir la producción académica de la historia regional y de las fronteras, de Colombia y América Latina. Revalida la misión de publicar artículos inéditos, originales y de carácter histórico, cimentados en una rigurosa investigación científica, basada en el uso crítico de fuentes primarias (documentales, iconográficas, auditivas y las depositadas recientemente en cualquier sistema tecnológico).

De igual manera, insta a nuestros colaboradores a publicar escritos de reflexión que den cuenta de las innovaciones teóricas e historiográficas sobre debates o interpretaciones de los más diversos problemas históricos de Colombia y de América Latina. Además, hace un llamado a los historiadores colombianos y latinoamericanos a que se preocupen por divulgar balances historiográficos que contribuyan a la comprensión y al conocimiento de los avances, los vacíos y el estado actual de la investigación histórica. Por último, invita a los historiadores en formación o consagrados a enviar reseñas bibliográficas y transcripciones de documentos con relevancia historiográfica.

En este número sobresale en la mayoría de los artículos publicados los más diversos períodos y problemas históricos provenientes principalmente de México y Argentina. Esperamos que en próximas ocasiones contemos con contribuciones de otros países y que los historiadores colombianos nos envíen masivamente sus artículos. Además, los invitamos a que continúen proponiéndonos números dossier. Es así como para el segundo semestre del 2016, el Vol. II será un número dossier que llevará por título Escritura de la Historia y Gestión de la Memoria en América Latina, el cual ha tenido una acogida inusitada que, por la calidad de los textos presentados hasta el momento, augura muy buenos resultados.

Los comités, Editorial y Científico, y el equipo editorial que hace posible la publicación del Anuario, invitan a los historiadores latinoamericanos y a todos los miembros de la Universidad Industrial de Santander a consultar sus páginas, en las cuales encontrarán investigaciones históricas de toda América Latina sobre los más variados períodos y problemas sociales, políticos, culturales y económicos, abordados desde la perspectiva histórica.

Por último, la Escuela de Historia les da las gracias a los autores que vieron en el Anuario una posibilidad real para que sus escritos lleguen a la mayor cantidad de lectores, un agradecimiento que se extiende a estos últimos por su lectura juiciosa y permanente.


Helwar Hernando Figueroa Salamanca, Prof.
Escuela de Historia
Universidad Industrial de Santander