Resumen

Evidencias científicas han demostrado que el Cambio Climático que estamos experimentando, es una resultado de la intensificación del efecto invernadero natural ocasionado por la excesiva emisión a la atmósfera de los gases de efecto invernadero, especialmente, el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (NO2), vapor de agua entre otros, desde finales del siglo XIX, que se incrementaron en el siglo pasado y no cesan sus emisiones, especialmente, en el trópico, a la deforestación que conlleva al cambio en el uso del suelo (tala y quema de bosques), la agricultura y la ganadería extensiva, entre otros. De ese modo, el equilibrio de la interface biosfera-atmósfera, que contribuyen a la regulación de los ciclos biogeoquímicos, i.e. ciclo del agua, ciclo del carbono, ciclaje de nutrientes, está siendo alterado dramáticamente. La presión sobre los recursos hídricos en Colombia y particularmente en el Dpto de Santander, debido al el crecimiento demográfico y la creciente urbanización la mayor demanda de energía y alimentos, y junto con la contaminación de las fuentes de agua y el cambio climático, plantean retos significativos para la gestión actual y futura del agua. Por lo tanto, la seguridad hídrica es un tema crucial y garantizar la oferta es uno de los principales retos para las centros urbanos y cabeceras municipales, y de manera especial en zonas áridas y semiáridas, confrontadas con la escasez recurrente o permanente, por causa de la alteración del fenómeno de El Niño o en su defecto, a La Niña, causando inundaciones, en ambos casos, que pueden ser catastróficas. En el departamento de Santander, se espera que el cambio climático afecté en el corto plazo, 2020-2050, los regímenes de la precipitación debido al aumento de la temperatura en aproximadamente 2ºC-3oC, con efectos en los diferentes ecosistemas de las diferentes zonas de vida, a lo largo del gradiente altitudinal. Entender cómo varía el ciclo hidrológico regional y de qué manera la vegetación puede responder y contribuir en su regulación, e igualmente, a la reducción del CO2 atmosférico y otros gases de efecto invernadero, en los agro-ecosistemas y ecosistemas naturales, con el fin de garantizar la seguridad hídrica es necesario y urgente. Finalmente, sugerimos la gestión de planes y programas para la conservación y restauración del paisaje con especies vegetales, preferiblemente, nativas, que favorezcan la regulación y uso eficiente del uso del agua en el territorio, que permitan la implementación de estrategias de doble propósito: reducir los gases de efecto invernadero, especialmente, el CO2, y se regule el ciclo hidrológico regional, a una escala de cuencas, en el departamento de Santander.