Resumen

El aumento en la demanda de formación superior y un
acceso limitado a recursos ha llevado a que el análisis
de la eficiencia de las instituciones de educación
superior cobre gran relevancia, por lo tanto autores
como (Abadie, 2001; Palomares-Montero, GarcíaAracil,
Castro-Martínez,
&
Castro-Martínez,
2008;
Sun,


Todo,
&
Inoue,
2014;
Yáber
&
Valarino,
2002)
definen


indicadores
claves
para
el
cálculo
de
la
eficiencia
en
las


instituciones
o
unidades
educativas.
Paralelamente
se


han


realizado varios estudios enfocados en la
evaluación de la eficiencia de las instituciones (CastilloMerino,
Serradell-Lopez,
&
González-González,
2010;


Johnes,


2006; Kuah & Wong, 2011; Kudła &
Stachowiak-Kudła, 2016), aunque existen varias
metodologías para realizar este tipo estudios,
actualmente el Análisis Envolvente de Datos (DEA) es
la más utilizada, por su capacidad de manejar múltiples
entradas y salidas del proceso (Johnes, 2006). Sin
embargo, aunque estas metodologías han permitido
dar cuenta del estado de las instituciones o programas
y han permitido plantear acciones de mejoramiento
enfocadas en elementos causantes de posibles
ineficiencias, se encuentra dificultad al momento de
medir los efectos generados por estas acciones en la
eficiencia de los programas y por ende de la institución,
debido a que estas metodologías no tienen en
consideración los cambios realizados al interior del
proceso. Una de las acciones realizadas por las



instituciones es la modificación de sus currículos la
cual, debido a la diversidad de posibles cambios y su
prolongado tiempo de implementación, no permite un
análisis de su impacto utilizando los métodos
comúnmente usados para la evaluación de la eficiencia.
Por tal motivo se propone la construcción de un modelo
de simulación que, por medio de la utilización de
escenarios, permita realizar evaluación del impacto de
las modificaciones que se realizan a la estructura
curricular de los programas académicos, que
contribuya a los procesos de diseño de los planes de
estudio.