Resumen

El semiólogo Armando Silva, en su proyecto Imaginarios Urbanos en América Latina, explica que "los imaginarios urbanos son generados por los propios ciudadanos a partir de sus ideas y representaciones de la ciudad, de sus relaciones con ésta y, de las formas en que habitan y practican su condición urbana"1. En el Dictionnaire des méthodes qualitatives en sciences humaines (Diccionario de métodos cualitativos en las ciencias humanas), dirigido por Alex Mucchielli, el imaginario "designa una suerte de banco de todas las imágenes posibles, pasadas, presentes y por venir"2, una forma de actividad mental en la que el imaginario irrumpe en la realidad, en las percepciones y en las representaciones del mundo, ya sea de manera individual o social. 

Los productos de la función imaginaria incluyen las caras y los reversos, los fantasmas, los mitos, las utopías, las representaciones colectivas, las ideologías y las creencias que afloran en el discurso y todos ellos están vinculados al sentido común. Así, un imaginario se opone a la realidad objetiva, pero no se opone a la conciencia que nos permite conocer el mundo; es decir, el imaginario hace parte de la riqueza cognitiva que permite interpretar el mundo y leer la realidad por parte de los actores sociales que la construyen y la expresan. 

A partir de estos antecedentes en la investigación científica, la presente propuesta de investigación plantea un acercamiento, desde la semiótica, a las percepciones e imaginarios de los habitantes y transeúntes de la calle 45 de Bucaramanga. Para ello, se realizará un seguimiento de estas figuraciones en una serie de relatos orales que recogen la vida intensa que nutre dicha calle.