Ensayo contra el mito del Che Guevara

  • Juan José Sebreli

Resumen

Durante su asistencia a la Feria del Libro de Frankfurt, la presidenta Cristina Kirchner erigió como iconos de su país, Argentina, a cuatro personajes: Carlos Gardel, Evita de Perón, el Che Guevara y Diego Armando Maradona. Efectivamente, los cuatro integran hoy el panteón nacional de los mitos populares argentinos, de los cuales tres encarnan las pasiones de ese singular pueblo: el tango, el peronismo y el fútbol. Esta conjunción ya había motivado al sociólogo argentino Juan José Sebreli a emprender una investigación sobre esos cuatro iconos, cuyo resultado –Comediantes y mártires: ensayo contra los mitos– obtuvo en el año 2008 el primer premio de ensayo de Casa de América y Editorial Debate. Un jurado integrado por Carlos Monsiváis, Edmundo Paz Soldán, Sol Gallego Díaz, Miguel Barroso y Miguel Aguilar pronunció por unanimidad esta decisión. Por la calidad de esta demolición crítica de mitos populares es que se ofrece el quinto capítulo de esa obra al lector ilustrado de Santander, un ejemplo de las nuevas perspectivas del análisis sociológico latinoamericano que supera las beaterías de la década de los años sesenta del siglo XX, cuando los intelectuales populistas proclamaron que sólo la comunión con la sensibilidad popular permitía percibir la emoción de los mitos populares. A diferencia de la aspiración a la universalidad de las representaciones científicas, los mitos dependen de una comunidad de creyentes que los fundan en los  entimientos particulares ajenos a la racionalidad. Los creyentes en mitos no se arriesgan a analizarlos porque su fe inhibe el uso de su razón, dado que han suspendido su capacidad crítica, pero los políticos profesionales los pervierten al usarlos como instrumentos de movilización de masas. El Che Guevara es un mito político conscientemente elaborado para arrastrar a las masas, cuya efigie canónica recorrió el mundo gracias al editor Giangiacomo Feltrinelli, quien vendió millones de pósters derivados de una imagen tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda el 2 de marzo de 1960. Los jóvenes de clase media de los países del Primer Mundo fueron los que más hicieron por convertir al Che en un icono de la juventud rebelde, cuando durante las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX se impuso la moda cultural revolucionaria. El mayo francés ocurrió un año después de la muerte del Che y, paradójicamente, los estudiantes que prometían luchar contra toda autoridad adoptaron sin reservas el icono de un estalinista que sometía a una rígida disciplina a sus soldados. La fe irracional en los mitos políticos predispone a los regímenes autoritarios y anula en los ciudadanos la conciencia de su libertad y de su propia responsabilidad respecto de la elección de su propia posibilidad de existencia. El autor de este ensayo, nacido en Buenos Aires (1930), es mejor conocido en Colombia por dos de sus obras anteriores: Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964), y El asedio a la modernidad (1991). Este capítulo fue originalmente publicado en Buenos Aires, durante el mes de diciembre de 2008, por la Editorial Sudamericana bajo el sello Debate. 

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Publicado
2018-10-19
Sección
Nuevas Corrientes Intelectuales

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